El otro día tenía mono de ramen, pero no de ramen de estos deshidratados que podemos encontrar en cualquier supermercado local, sino mono de ramen del bueno, del que se llama casero. Pero no tenía ningún restaurante cerca que hiciera dicho plato. El resultado es que me lo hice yo.

Todo esto empieza porque había visto previamente una foto en un blog de nutrición y fitness. Concretamente fue la imagen encontrada en MyFitnessPal; juzgad vosotros mismos:

Tagliatelle ramen - 01

Llegados a este punto, y sin tener fideos de ramen a mano, se me ocurrió sustituirlos, aunque con algo de miedo, ya que la última vez que hice ramen con espaguetis me salió algo abominable. Así que un paseo por un supermercado de una famosa cadena y ví lo que parecía la respuesta a mis problemas: era tagliatelle, o como lo venden, cintas al huevo.

Tagliatelle ramen - 02

Con la esperanza de que su grosor y el huevo los hiciera más apetecibles, puse el paquete en mi carrito, junto con huevos y cebollino. El plan era simple: la pasta, con un caldo de soja encima, un huevo duro flotando y algo verde para darle color y sabor.

Y la verdad sorprendió. Estaban muy ricos, y aunque no se podía llamar ramen, cumplió con su objetivo de matar el mono de ramen. Y eso que más simple de hacer no puede ser. Aquí os dejo la receta exacta que usé.

Ingredientes (por persona)

  • 1 nido de tagliatelle o cintas al huevo
  • 1 huevo duro (los venden ya hechos, si sois tan vagos como yo)
  • 250 ml de agua
  • 1/4 de pastilla de caldo
  • 1 chorro de salsa de soja
  • Un poco de cebollino, cebolleta u orégano (opcional)

Preparación

  1. Ponemos a hervir la pasta según las instrucciones del fabricante. Personalmente, para un sopa prefiero que la pasta esté blanda, y por eso lo añado algunos minutos de más. Luego la escurrimos y la ponemos en el bol en donde lo serviremos.
  2. Hervimos el huevo, lo colamos y lo pelamos. En este momento lo añadimos encima de la pasta en el bol. Es un buen momento para añadir el toque verde, también encima (sea cebollino, cebolleta u orégano).
  3. Ponemos el agua a calentar, con la porción de la pastilla de caldo, hasta que casi hierva. Alternativamente podéis utilizar caldo hecho, dashi o agua con polvos de dashi.
  4. Cuando esté a punto de hervir, echamos un chorreón generoso de soja, para que adquiera el sabor y el color deseado. Inmediatamente lo retiramos del fuego y lo echamos en el bol, encima del resto de alimentos, con cuidado de no salpicar.
  5. Solo nos falta comérnoslo. ¡Buen provecho!

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