El haiku es un género poético de origen japonés adoptado por occidente. Los haikus se escriben, según la tradición, en tres versos sin rima, de 5, 7 y 5 sílabas, respectivamente. Suelen hacer referencia a escenas de la naturaleza o de la vida cotidiana, y a menudo incluyen un kigo.

Haiku de la rana - Basho

El haiku, verdadera joya de la poesía japonesa, se ha extendido por todo el mundo. Internet, y las redes sociales en particular, han contribuido a ello. Lamentablemente, no todo lo que se publica bajo la etiqueta haiku lo es, y esto embrutece el género. ¿Qué es, en realidad, un haiku? ¿Qué no lo es? En este artículo, y con el ánimo de ayudar en la correcta difusión de este género literario, te lo explicamos.

Algunos haikus famosos

Furuike ya
Kawazu tobikomu
Mizu no oto

Un viejo estanque
Se zambulle una rana
Ruido de agua

Matsuo Basho

Kono michi wa
Yuku hito nashi ni
Aki no kure

Este camino
Ya nadie lo recorre,
Salvo el crepúsculo.

Matsuo Basho

Koi koi to
Iedo hotaru ga
Tonde iku

"Ven, ven", le dije,
Pero la luciérnaga
Se fue volando.

Ueshima Onitsura

Takuhodo wa
Kaze ga motekuru
Ochiba kana

El viento trae
Las hojas suficientes
Para hacer fuego

Daigu Ryokan

La vasta noche
No es ahora otra cosa
Que una fragancia.

Jorge Luis Borges

Junto al agua negra
Olor de mar y jardines
Noche malagueña

Antonio Machado

Hay pocas cosas
Tan ensordecedoras
Como el silencio

Mario Benedetti

Características de los haikus

Los haikus se escriben en 5-7-5 sílabas

Sin duda, el rasgo más distintivo de un haiku es su forma: los haikus se escriben en tres versos sin rima, de 5, 7 y 5 sílabas, respectivamente. Esta métrica es flexible: nada nos impide escribir haikus que tengan un número de sílabas ligeramente distinto, que no por ello dejarán de ser haikus.

De hecho, en japonés, los haikus no se escriben en 17 sílabas, sino en 17 moras. La mora es una unidad ligeramente más breve que la sílaba (17 moras equivaldrían a unas 14 o 15 sílabas). Esto nos da plena licencia para escribir haikus con alguna sílaba menos de las 17 habituales.

Que el haiku tenga en su métrica un rasgo tan distintivo ha provocado que se piense que basta con que un poema tenga 5-7-5 sílabas para que se le pueda llamar haiku. Esto es un error. El haiku, además de su brevedad, tiene otros rasgos definitorios, como indicamos más adelante.

Según la tradición, todo haiku ha de incluir un kigo

El kigo es una palabra o expresión que indica la época del año a la que se refiere un poema. Por ejemplo, la palabra "nevada" remite al invierno, ya que es en esta época cuando suele caer la nieve. La expresión "cerezos en flor", por su parte, remite a la primavera, ya que es en esta época cuando florecen los cerezos (con permiso del cambio climático).

La inclusión del kigo, en un haiku, no es obligatoria. Los haikus clásicos sí lo suelen llevar, pero perfectamente podemos escribir haikus que no incluyan ninguna referencia estacional.

No hay problema, por tanto, respecto a qué es y qué no es un haiku en este sentido, el de la inclusión de la referencia estacional.

Los haikus muestran escenas de la naturaleza o de la vida cotidiana

Por lo general, los haikus muestran escenas de la naturaleza (animales, plantas, paisajes, fenómenos meteorológicos) o de la vida cotidiana, en los pueblos, en las ciudades y en los caminos.

En un haiku, el "yo" queda al margen: el poeta no nos habla tanto de lo que le sucede a él como de lo que sucede enfrente de él. Se convierte así en un mero observador de la realidad que le rodea. En un haiku, el poeta puede referirse a sí mismo o expresar una inquietud, pero, si lo hace, lo supeditará a la escena mostrada.

Un haiku transmite la impresión que le ha causado al poeta la contemplación de algo

En un haiku el poeta transmite la emoción que ha sentido al contemplar algo. Es aquí donde el haiku deja de ser un texto meramente descriptivo para convertirse en poesía. La impresión transmitida puede ser una de belleza, de armonía, de serenidad, de fugacidad, de melancolía... A menudo, la escena mostrada remitirá a un significado universal.

La impresión la ha de transmitir, más que el poeta, la propia escena mostrada. El lector deberá ser capaz de contemplar lo mismo que ha contemplado el poeta y, con ello, sentir la misma emoción que ha sentido él.

No podrá ser considerado haiku, por tanto, un texto que se limite a ser humorístico o ingenioso, por más que tenga 5-7-5 sílabas, kigo y muestre una escena, como tampoco lo podrá ser uno en el que el autor simplemente exprese un pensamiento u opinión.

Los haikus se escriben con un estilo natural y sencillo

Los haikus se escriben con un estilo coloquial, que evite que el lector se nos distraiga de lo realmente importante en el poema: la escena mostrada y la impresión que ha causado su contemplación. Un haiku es un dedo que apunta a la luna, pero si el dedo está ensortijado, el lector se fijará en el dedo, y no en la luna.

Si recargamos el poema con metáforas, personificaciones, aliteraciones, un vocabulario culto, etc., forzamos la colocación de los adjetivos a la izquierda del nombre o alteramos el orden natural de los elementos de la frase de cualquier otra manera, estaremos llevando el poema a un terreno que no es del haiku. Las palabras en un haiku, no han de llamar la atención por sí mismas.

Nada nos impide, de todas maneras, usar, por ejemplo, una metáfora, siempre que su función sea la de ayudar en la descripción de la escena o en la transmisión de la impresión poética.

CONCLUSION: Como en todos los géneros literarios, la frontera que delimita el haiku no es una línea nítida: siempre habrá una tierra de nadie habitada por textos que para algunos todavía serán haikus mientras que para otros no lo son.


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