Aunque hoy el té hojicha se produce por su sabor, no siempre ha sido así. Desde 1920, en Japón se han ido tostando aquellos tés que han ido envejeciendo y perdiendo sabor, para que el proceso de tostado les dé un sabor nuevo, convirtiendo los tés envejecidos en apetecibles nuevamente.

Hoy en día, compramos este té por gusto, e incluso podemos encontrar tés de alta gama tostados por el mero placer que supone su sabor tostado. Sin embargo, algunos tés quedan olvidados en nuestro armario y envejecen, perdiendo su frescura.

Este fue el caso de una lata de sencha que lleva dos o tres años en mi posesión, y que por su falta de frescura tendía a seguir olvidado. Así que me pareció muy interesante intentar lo mismo que hacen los japoneses con este conjunto de tés: tostarlo.

Hoy en día, el tostado del hojicha se hace mediante máquinas especiales. Las personas más sibaritas se lo tuestan ellos mismos a pequeña escala, lo que les permite obtener un sabor recién tostado al momento; esto se hace con un utensilio especial llamado horoku.

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No hace falta gastarse dinero para conseguir este sublime aroma a recién tostado; se puede hacer tranquilamente en casa, con una sartén normal y corriente, como trato de explicar en este artículo.

Si necesitáis mas información, tengo otro artículo sobre este té.

Manos a la obra

Vamos a empezar con una cucharada de té base. No hay restricciones sobre la elección, salvo las de sentido común, como por ejemplo, no tostar un té ya tostado. Personalmente, no me gustó el intento de tostar genmaicha, ya que el sabor del arroz tostado maquilla el sabor del té tostado resultante.

El sencha inicial

Realmente el proceso no tiene ningún misterio; ponemos la sartén en el fuego sin ningún tipo de grasa ni aceite. Con la sartén caliente (unos 30 segundos sobran), volcamos el té en la misma. Hay que sacudir la sartén constantemente para que las hojas se tuesten por igual por todas partes; en su defecto se puede remover con una cuchara de madera.

El té en la sartén

Tras unos minutos, el color del té va a ir tomando un color marrón claro. Hay quien dice que se puede ver una especie de humo saliendo, pero en mi caso solo lo vi una vez de 4 intentos. Os recomiendo controlar el color de la muestra tostada, comparando con una muestra sin tostar del mismo té.

El punto de tueste es algo muy personal, pero tened cuidado, puesto que las hojas llegan al punto de quemarse y ponerse muy oscuras. Cuando apaguéis el fuego, tened en cuenta que la sartén sigue caliente y las hojas se siguen haciendo un poco más. A mi me gusta en el momento en que el color de los tallos se vuelve de un marrón claro.

Lo mejor es traspasar nuestro nuevo hojicha de la sartén a la tetera, lata o incluso una superficie plana cualquiera. En mi caso los puse en una hoja de papel para la fotografía, que os enseño para ver como quedó:

El hojicha recién tostado

El resultado: una taza de sabroso y delicioso té hojicha, en unos 5 minutos. Tras 5 infusiones de las mismas hojas, me seguía sabiendo a gloria.

Taza de hojicha casero

A continuación, os pongo un vídeo de como se hace el proceso de tueste con el horoku:


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