Existe una estación en un pueblo rural, en donde hace años que las jefas de estación son gatas callejeras. Estamos hablando de la estación de Kishi, en la ciudad de Kinokawa, prefectura de Wakayama. Tras la muerte de Tama, su aprendiz Nitama asumió su cargo como jefa de la estación.

Tama fue una gata callejera que vivió del 29 de abril de 1999 al 22 de junio de 2015. Llegó a ser jefa de estación y directora de operaciones en la estación de Kishi en la ciudad de Kinokawa, en la prefectura de Wakayama.

Según cuenta la historia, en abril de 2006 la compañía Wakayama Electric Railway tuvo la necesidad de recortar costes. Para ello, se seleccionaron a los jefes de estación entre los empleados de las empresas locales cercanas a las estaciones.

Gata Tama

En la estación de Kishi, la tendera local Toshiko Kowaya fue elegida como jefa de estación. Koyama había adoptado a Tama y a otros gatos callejeros, a los que daba de comer en la misma estación.

En enero de 2007, los funcionarios nombraron a Tama como jefa de estación, con el único deber de saludar a los pasajeros. Le pusieron el sombrero característico del cargo, y en vez de un salario, la compañía alimentaba al animal.

El milagro no tardó en suceder; la publicidad del nombramiento atrajo a curiosos incrementando el tráfico de pasajeros en un 17%. Se calcula que la publicidad generada ha aportado unos 1100 millones de yenes a la economía local.

El resultado no se hizo esperar: en enero de 2008, Tama fue ascendida a super station master, en un acto en el que asistieron el presidente de la empresa y el alcalde. Se trataba de "la única mujer en puesto de dirección".

Gata Tama

Tama falleció el 22 de junio del 2015, a la edad de 16 años (equivalentes a unos 80 años humanos). Murió en un hospital para animales en la prefectura de Wakayama, a causa de un fallo cardíaco.

Se le practicó un funeral shinto y la estación le dio el título póstumo de "Jefe de estación eterno honorario". En su funeral asistieron 3000 personas de todo japón. Finalmente, en agosto de 2015 se le levantó un altar en las cercanías de la estación, en donde se la venera como una diosa.

Sin embargo, su linaje no quedó vacío. Tama contaba con una aprendiz desde 2012, llamada Nitama (Segunda Tama). Esta asumió el cargo como jefa de estación.

Si algún día os animáis, queda bastante cerca de Osaka...

¡Ganbatte Nitama!


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