Estaba yo el otro día de compras en una conocida cadena de supermercados, sin duda buscando algunos ingredientes para montar mis obentos para llevarme a la oficina. En una de sus estantería encontré sobres de matcha, y estando en espera de que me llegue de Japón, no me pude resistir.

En ese momento dado se me había acabado el matcha oriundo de Japón, y estaba esperando que me llegara el siguiente pedido. Dado el envase individual de los sobres y la facilidad de llevarlos por ahí, creí conveniente coger una caja de 10 sobres.

Bol de matcha con accesorios

NOTA: Este no es un tutorial sobre como preparar el matcha; si estáis buscando esto, podéis buscar en este otro artículo.

Fue llegar a casa y faltarme el tiempo para abrir uno de los sobres y prepararme un delicioso bol de matcha; tal es la costumbre cuando adquiero un té nuevo. Dado que era la hora de la merienda, me planteé acompañar este té con una pasta.

Bien es sabido que en Japón se suele acompañar el bol de matcha con un dulce; se come antes de beber el té y su función es endulzar la boca, para que el amargo líquido tenga un punto de dulce al pasar.

No tenía mochis ni otros dulces japoneses, pero eso no fue suficiente para desanimarme. Lo que no faltaba en el armario de las guarrerías era la bollería industrial, y pensé... ¿por qué no?

Sin corto ni perezoso, decidí el nuevo acompañante para el bol de té:

Algunos donuts

DISCULPA: Si algún lector japonés me lee y se siente horrorizado, lo hice sin maldad. Yo mismo creo que fue una herejía en toda regla, y espero no tener que repetirlo; aunque respeto que mis lectores quieran intentarlo.

Solo queda disfrutar de la combinación; personalmente yo lo hice un montón.


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