Nunca me ha gustado el café. Por ello es habitual que tome té por las mañanas, antes de irme de mi casa. Muchas veces me veo indecisa entre tomar té o leche, ya que ambos es demasiado. Finalmente aprendí a preparar delicioso matcha latte, que me ahorra la decisión matutina.

Matcha-latte 1

Podéis pensar que es complicado de hacer, pero sorprendentemente no lo es. Para conseguir el objetivo basta con dominar la parte básica de preparación del matcha, tal como explico en este otro artículo.

La técnica es extrapolable a la leche: primero hacemos la pasta de té con el chasen y con muy poca agua caliente. Cuando tenemos el té en forma viscosa y sin grumos, solo hace falta añadir la leche (fría o caliente, a nuestro gusto) y darle otro brío con el chasen, para que haga espuma. La leche genera mucha más espuma que el agua.

Matcha-latte 2

A partir de aquí no sería necesario nada más. Algunos autores suelen añadir espuma batiendo aparte leche sin té (con lo que queda la espuma blanca) e incluso se suele añadir un espolvoreado de té matcha (pasadlo por un colador para evitar grumos). Si hacéis una versión fría, un cubito de hielo también queda sublime.

Matcha-latte 3

De hecho, yo he llegado a añadir cereales en mi matcha latte, servido en un bol de cereales; esta es una alternativa muy interesante a los cereales tradicionales, pero tened en cuenta que sabores como el azúcar o la miel pueden enmascarar el sabor del té.

Una nota sobre la calidad del té: Buena parte del sabor del matcha queda oculta por el sabor de la leche. Eso significa que no hace falta un matcha de calidad superior. Si bien es cierto que el matcha superior le dará un toque dulce, un té de grado culinario queda estupendamente y es bastante más barato. sin embargo debéis huir de aquellos tés que se hagan amargos con facilidad.

Os paso otra lista de variantes que harán de vuestro matcha latte una creación única y memorable:

  • Con leche de soja le da un sabor vegetal y queda más oriental.
  • Otras leches vegetales le dan un toque muy personal a nuestra bebida
  • La leche de vaca no es la mejor opción; el sabor de la nata se apodera de todo, así que usad leches desnatadas o similares.
  • Con leche condensada nos podemos hacer el equivalente a un café bombón, para darnos un capricho.
  • La leche en polvo es una forma práctica de tener nuestro matcha latte vayamos donde vayamos; sea la oficina, la universidad, o hasta un viaje.
  • Algunos pueden preferir poner un punto de azúcar, edulcorante o stevia; haced esto después de añadir la leche y antes del batido final.

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